Los ALISTE, primeros artistas criollos

Acabo de abrir esta nueva sección en el sitio: “Familias”, donde iré publicando los avances sobre distintos linajes que investigo. Esto significa que no son trabajos terminados (¡aunque no conozco un genealogista que tenga trabajos totalmente acabados!), están en proceso de mejora, así que cualquier aporte es bienvenido. No incluiré las fuentes porque dificultan la lectura en este formato, sin embargo, si requieres algún dato, basta con que me contactes y te lo daré.


Decidí partir con los Aliste, linaje que no ha sido estudiado a fondo y que tiene una inclinación artística de algunos de sus miembros, lo que me llamó la atención desde el inicio. Aliste es un apellido poco común en Chile, aunque bastante antiguo. Ya a comienzos del siglo XVII vivía un español con este apellido, cuyo origen podría estar relacionado con el río Aliste que hace su camino en la provincia de Zamora, en el Bierzo (limitando con Portugal), donde a su paso se formaron algunas poblaciones que llevan su apelativo, como Cerezal de Aliste, Fornillos de Aliste, Bercianos de Aliste, Las Torres de Aliste, Pobladura de Aliste y varias otras. No encontré otro topónimo en España, lugar en el que este apellido tampoco pareciera estar difundido, así como tampoco he encontrado antecedentes en Latinoamérica.



En Chile solamente he hallado al linaje que aquí trato, de origen español. También he encontrado algunos indígenas en la sexta región y esclavos en Santiago que usaron el apellido Aliste durante el siglo XVIII, aunque desconozco si su descendencia se proyectó más allá de esa época.


Los Aliste (de origen español) se radicaron en Santiago durante las primeras generaciones, para luego ir expandiéndose modestamente hacia tierras de la inmediación, también hacia Peumo durante el siglo XVIII, donde algunos se quedaron en torno a la sexta región y otros volvieron a Santiago; también emigraron tempranamente a sectores maulinos a comienzos del mismo siglo XVIII. Más adelante fueron llegando a lugares que ofrecían mejores oportunidades de subsistencia y a fines del XIX y principios del XX -al igual que la mayoría de las familias chilenas- se instalaron en las ciudades.


Desde las primeras generaciones se observa una baja natalidad y fertilidad. Sólo he encontrado 5 hijos del matrimonio del fundador y 5 nietos en promedio de sus hijos, algunos de los cuales no dejaron descendencia. En aquella época podríamos hablar de unos 7 hijos promedio por familia, aunque hay algunas mucho más numerosas. Esta situación pareció mantenerse a lo largo del tiempo, lo que explicaría la poca presencia del apellido pese a su antigüedad.


Se trata de un linaje que se ubicó socialmente en una zona media baja, ya que desde sus inicios los Aliste trabajaron como artesanos, al menos dos hijos (oficios que podían reportar buena ganancia económica, pero no prestigio) y uno fue comerciante. Las siguientes generaciones se mantuvieron en la zona media social, con pocos destellos en capas superiores.


A continuación, me enfocaré en las primeras generaciones en Chile, sus ámbitos de acción, oficios y entorno familiar.


I. Antonio de Aliste. El fundador.

Hacia 1620 debió llegar a la Capitanía General de Chile proveniente de Extremadura en España, según su hijo Juan. Es el más antiguo y primero de su apellido. Probablemente llegó de poca edad, lo que lo sitúa naciendo a principios de siglo. Por 1625 contrajo matrimonio en Santiago con Mariana Hernández o Mariana de Anuncibay, llamada de ambas formas y quien había nacido en la ciudad. Antonio dejó pocos antecedentes, por lo que resulta factible que falleciera en forma temprana.

Hijos:


1. El mayor llevó su mismo nombre, Antonio de Aliste, y fue bautizado en la parroquia de El Sagrario en el centro de la ciudad en 1626 (siendo la primera fecha documentada de esta familia). En 1655 era un miliciano santiaguino que servía bajo el capitán don Juan de Mendoza. No ha llegado hasta nosotros nada más de sus actuaciones, lo que podría ser indicio de otra muerte prematura. En 1675 ya no vivía, fecha en la que su viuda María de Mendoza adquirió del Hospital Real de San Juan de Dios un cuarto de solar en el entonces “callejón” de San Francisco, en la vereda oriente. María dejó este mundo en 1702. Hijos de Antonio de Aliste y María de Mendoza fueron: (a) María, quien casó con Agustín Meneses y heredó la tercera parte del sitio del callejón; (b) una mujer cuyo nombre desconozco, pero que tuvo descendencia con Nicolás Fernández de Ojeda y (c) Miguel, quien fue dueño de dos terceras partes del sitio y casó con doña Antonia de Morales, con quien no tuvo hijos.


Rúbrica: Juan de Aliste, 1671.

2. Juan de Aliste, el “maeso pintor”. Nació por 1629 y fue quien desarrolló la veta artística con mayor claridad. Pintaba sobre lienzo, probablemente temática religiosa, pero también hizo un retrato del capitán don Lorenzo Pérez de Valenzuela, cuyos hijos le debían 19 pesos en 1671. Además, dado su conocimiento, reparaba obras, como el lienzo que le encargó el capitán Diego de Huerta “para aliñárselo por estar roto”, siendo uno de los primeros restauradores de arte que hubo en Chile. Por otro lado, era “encarnador”, es decir, quien trabajaba sobre estatuas las terminaciones de piel, le ponía el color “carne” y lo hizo con la imagen de Nuestra Señora de la Limpia Concepción encargada por Martín de Argomedo, una de medio cuerpo de Santa Rosa, una imagen de San Pedro encargada por la cofradía de la Candelaria de San Agustín y dos “historias” de doña María Elguea; todos deudores suyos en 1671. En el mismo año, vivía en un sitio que adquirió de los agustinos, ubicado detrás del convento de San Francisco, en la esquina surponiente de las actuales calles Alonso de Ovalle y San Francisco. Sin duda fue atrayendo al resto de sus hermanos que se instalaron bastante cerca de él. También alquilaba tiendas a Diego López Torres y una casa a Nicolás de Bermeo. Decía tener todos los materiales necesarios “de mi arte de pintor”. Había casado en Santiago por 1653 con Ana de Aspeitía, hija de Pablo García y Ana de Aspeitía, quienes la dotaron con la esclava Isabel, que después fue vendida en 500 pesos; más el esclavo Juan, ropa y diversos enseres. Cuando en Santiago cundió el miedo por una amenaza de invasión indígena en 1655, Juan dejó su brocha y se enlistó en la compañía de don Juan de Mendoza, junto a su hermano Antonio, llevando “lanza y adarga”; finalmente no pasó a mayores y volvió a desempeñar su oficio que lo ¿habrá aprendido de su padre? Falleció antes del 1700 y si respetaron su mandamiento, fue sepultado en San Francisco. Con su esposa, Juan tuvo siete hijos; el mayor llamado (a) Francisco, fue fraile agustino, (b) Vicente dejó tres hijos, dos de su esposa María de Toro; (c) Luis Bernardo, de quien no he tenido más noticias, pero en el Maule aparecen unos Aliste tempranamente en el siglo XVIII, hijos de Luis Aliste y de Jacinta González, que podían ser sus hijos. En ese sector en el siglo XIX había descendientes suyos; (d) Juan, que debió fallecer con 30 años, (e) Tomás, quien casó con doña María de Vera y dejó prole en Santiago y Malloco; una línea se trasladó a Peumo y volvió a Santiago donde actualmente viven sus descendientes luego de 13 generaciones; (f) Catalina, quien contrajo matrimonio con Cristóbal Abarca y (g) José Antonio, de quien no tengo noticias.


Inmaculada Concepción, pintura colonial de autor desconocido.