• Cristián Cofré León

Mi historia

Actualizado: 4 de mar de 2019

Cada uno de nosotros cuenta con recuerdos que lo llevaron a abrazar el gusto por la historia y/o genealogía. En mi caso, partí precozmente y pese a que he tenido varios hobbies, la genealogía y la historia de los pueblos siempre han sido aquello en que pienso todos los días.


Desde que tenía unos 10 años recuerdo haber hecho las primeras preguntas sobre quiénes eran y de dónde venían mis abuelos y bisabuelos. Con mi tía íbamos al cementerio a “ver” a familiares, y en la casa revisaba fotos, cuadernos con notas y libretas.


A esa edad encontré un almanaque que incluía una sección sobre el origen de los apellidos. Revisé varios y solo aparecía mi segundo apellido, León. Decía (aún lo recuerdo textual): “de las montañas de León. Descendiente del rey Alfonso IX”. Y me pareció impresionante. ¿cómo era posible que se pudiera afirmar algo así?, ¿existía un lugar llamado León?, ¿quién era ese rey? Así que, durante los siguientes años me hice experto en la genealogía de esos reyes de hace 8 siglos y claro, por mi familia directa apenas llegaba a fines del siglo XIX con mis antepasados León, así que sospechaba que no era llegar y decir que Alfonso IX fuera mi antepasado, ¿sería posible que unos campesinos de Salamanca en Chile fueron sus descendientes? Al final, pude llevar mi genealogía hasta ese rey, pero por otras líneas, por mi lado León ha sido un camino muchísimo más espinoso.


Cuando tenía unos 15 años, la misma tía con que iba al cementerio me acompañó varias veces a la Biblioteca Nacional, ya que como era menor de edad no podía pedir libros, es más, ni siquiera podía entrar a la sala de lectura. Pero en fin, disfrutaba cualquier dato que encontrara, lo que fuera. El mismo día que cumplí 18 años fui a la Biblioteca Nacional a investigar, ¡qué fanático! Sí, totalmente. Y luego fui más seguido.


En breve tiempo supe que existía el Instituto Chileno de Investigaciones Genealógicas (ICHIG), que publicaban una revista y que tenían una biblioteca para consultas. Allí conocí a don Pepe Urzúa (un genealogista excepcional y sumamente generoso), quien me orientó muchísimo. Al comienzo, más que investigar mi propia familia, leí muchos libros de genealogía e historia. Descubrí que me gustaba comprender los procesos, asimilar las vivencias y viajar en el tiempo con las narraciones que leía. Por ejemplo, siempre me he preguntado qué hacían mis antepasados mientras se gestaba la independencia de Chile o en qué estaban durante la conquista, ¿se habrán enfrentado en alguna batalla?


De la genealogía pasé a interesarme por los pueblos chilenos, a palpar sus vidas ancestrales, a darme cuenta que en todos ellos hubo familias fundadoras de las cuales la mayoría de quienes viven actualmente allí, también descienden. Al fin de cuentas, todo está conectado y eso no deja de parecerme atractivo. De hecho, cuando identifiques coterráneos, de algún pueblo de donde venían tus abuelos y bisabuelos, ahonda un poco más y verás que en algún momento compartirán apellido y si investigas más, una historia familiar.


Ahora soy director de la Revista de Estudios Históricos del ICHIG, he publicado varias investigaciones y he dado una docena de charlas. Mi árbol genealógico ha crecido mucho más de lo que hubiera imaginado. Cuando estaba empezando estaba orgulloso de mis avances con cuatro generaciones (incompletas), y me parecía absolutamente asombroso que alguien tuviera antepasados del siglo XVIII. Ahora sé que uno puede llegar muchísimo más lejos.


En genealogía me interesa entender los porqués de las migraciones, los trabajos a los que se dedicaban, conocer cómo vivían, las relaciones sociales y familiares que establecían, el vínculo con la tierra que habitaban. Familias y lugares van uno junto al otro, las historias o crónicas de ambos son una misma historia. Es más, los chilenos, los que vivimos en este hermoso país, somos todos parientes con una probabilidad altísima.


Por último, quería compartirte que si hay algo que no deja de asombrarme, son las decisiones que tomaron mis ancestros, porque si hubieran hecho solo una cosa distinta, probablemente yo no estaría aquí.


Profesionalmente soy Ingeniero Civil Industrial de la Universidad de Chile, socio de Conexión Ingenieros, una consultora de RRHH donde hacemos innovaciones interesantes de seguir; Académico de la Universidad de Valparaíso y Director del ICHIG. Estoy felizmente casado y soy padre de dos hijos preciosos (¡mi descendencia!).


Puedes ver también las CHARLAS que he dado y los ARTÍCULOS PUBLICADOS.





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