• Cristián Cofré León

Artículos publicados

Actualizado: jul 3


Parte importante de la investigación que realizamos los genealogistas se perdería si no compartiéramos nuestros hallazgos. En Chile, la Revista de Estudios Históricos del Instituto Chileno de Investigaciones Genealógicas (ICHIG), de la que soy su director, publica anualmente variados trabajos genealógicos que todo iniciado o experto en esta disciplina debiera conocer, por lo general tiene unas 400 páginas y los trabajos son revisados por un comité editorial de expertos en la materia, para garantizar su calidad.

El 2020 salió a la luz un trabajo histórico que aporta nuevos antecedentes para entender el origen y propagación del pisco.


He publicado los siguientes artículos:



- Viña, alambiques y "veinte y cinco botijas de pisco". Alhué, 1717 en RIVAR Vol. 7, nº 20. Mayo 2020: 88-107.

Este artículo aporta información novedosa para las investigaciones en torno al origen de la bebida destilada conocida como “pisco” en la sociedad colonial chilena. Como parte del estudio se analizaron registros históricos de la hacienda Alhué, ubicada en la zona central de Chile, donde en 1717 aparecen varias botijas de pisco como parte de la producción de aguardiente de la estancia. Aquellos nuevos registros son anteriores a los que se habían encontrado hasta ahora en la zona de Elqui y abren la posibilidad de que la producción de pisco haya sido anterior al siglo xviii y de más al sur, en el valle central de Chile. Aún más importante, este trabajo establece un enlace familiar y comercial entre las estancias de Alhué y de Elqui, lo que permite postular una hipótesis sobre la difusión del nombre “pisco” en el Chile colonial.

- 70 años del Instituto Chileno de Investigaciones Genealógicas en REH N° 60, pág. 7, ICHIG, Santiago de Chile, 2018.

Cuando el 29 de noviembre de 1948 un pequeño grupo de entusiastas de la genealogía sellaron, por fin, la creación de un órgano formal que difundiera, acogiera y creara genealogía en Chile, quizás no discurrieron en la importancia de lo que estaban haciendo para los futuros aficionados y profesionales de esta disciplina. Llegar a ese momento requirió de mucha energía, decisión final y paciencia, ya que habían pasado largos años desde el último tercio del siglo XIX cuando don Benjamín Vicuña Mackenna, don Justo Abel Rosales, don Ambrosio Valdés Carrera y don Luis Thayer Ojeda, comenzaron a publicar obras histórico familiares. Con justa razón el expresidente del Instituto, don Carlos Celis Atria, los considera padres fundadores de la genealogía chilena.


- El misterio del calendario colonial en REH N° 58, pág. 330, ICHIG, Santiago de Chile, 2016.

Como genealogistas, nos encontramos en numerosas ocasiones documentos, a lo menos curiosos, que nos muestran elementos sociales e históricos como parte de la cotidianeidad de otros tiempos. Tal es el caso, por ejemplo, de un calendario de las festividades religiosas que debían celebrarse en la antigua doctrina de San Pedro de Chocalán, y que eran también las fiestas de todo el reino de Chile. Dicha doctrina fue fundada en 1680 y abarcaba durante la mayor parte del siglo XVIII las actuales comunas de San Pedro, Alhué, Santo Domingo, y parte de Melipilla.

- El conquistador Gaspar de Villarroel y el señorío de Arganza en REH N° 58, pág. 193, ICHIG, Santiago de Chile, 2016.

Dos conquistadores venidos con quince años de diferencia recibieron el mismo nombre, Gaspar de Villarroel. El que nos ocupa en este artículo, llegó a Chile en 1555 y luego de una extensa carrera militar falleció en esta tierra, habiendo heredado en sus últimos años de vida un vínculo en el señorío de Arganza. Su hijo Sancho contrajo matrimonio con doña Isabel de Salinas Narváez, en quien tuvo dos hijas que tuvieron sucesión Canales de la Cerda y Morales; que a su vez dejaron familia Collart Canales (de donde vienen Collart, Cortés, y de las Cuevas), Canales Oyarzún (con abundante descendencia Canales, Corbalán, Grez, Moreira, Urzúa, Correa, Fuenzalida, Alderete, Donoso, Letelier, Labra, Aránguiz, Márquez, Daza, Argomedo, Espejo, Olave, Espinosa, y Cubillos), y Sagredo Canales (con hijos Frías Sagredo).

De los miles de españoles llegados a Chile durante el siglo XVI, la mayoría reconocía su cuna en Andalucía y Extremadura; Galicia y Vizcaya contaban con menos representantes, pero de El Bierzo y de Arganza particularmente solo parece existir el caso del conquistador Gaspar de Villarroel, quien además fue uno de los escasos “señores” venidos durante la conquista.


- La expedición de Juan de Losada Quiroga y Juan Lozano Machuca (1573 – 1576) en REH N° 57, pág. 229, ICHIG, Santiago de Chile, 2015.

Hacia 1573 el rey Felipe II cambió el rumbo de la conquista de Chile y entre otras acciones, ordenó formar la primera expedición militar con soldados reclutados en España. Ésta era de suma necesidad por las difíciles condiciones con que los españoles subsistían, provocadas por los aguerridos nativos mapuches. El socorro tardó casi tres años en llegar a su destino, superando barreras que amenazaron con terminar la expedición prácticamente en cada paso que daba.

En el presente trabajo se relata todo el proceso de organización y traslado del refuerzo, que tiene ribetes de proeza. En el segundo capítulo se hace un análisis descriptivo de los soldados que embarcaron en España, y en el tercer capítulo se presenta una lista detallada, con edades, lugares de origen, padres, y descripciones físicas de la mayoría de quienes finalmente llegaron a Chile.

Varios de los soldados que arribaron dejaron descendencia, incluso algunos perduraron su apellido hasta nuestros días con sendas líneas por varonía; otros son antepasados de numerosos chilenos, incluidos varios presidentes de la república, artistas e intelectuales.


- La familia del escribano Juan de Agurto Gastañaga en Revista de Estudios Históricos (REH) N° 56, pág. 199, Instituto Chileno de Estudios Históricos (ICHIG), Santiago de Chile, 2014.

El citado escribano nació a comienzos del 1600 en Loja, actual Ecuador, aunque en ese entonces era parte del virreinato del Perú. Llegó a Chile en la década del 30 ó 40 de ese siglo. Aquí fue capitán de milicias y escribano de número de Santiago por veintidós años, siendo el octavo escribano que más tiempo ejerció como tal en la ciudad en el siglo XVII, y uno de los tres oficiales con orígenes vascos que se pueden encontrar entre los treinta y cuatro del período. Casó y tuvo nueve hijos, sin embargo apenas tres hijas le sobrevivieron y solamente dos de ellas dejaron descendencia. Falleció anciano por 1684 y entre las familias descendientes de sus hijas se encuentra una breve línea Pizarro, y a través de ella quedó sucesión Lara y Uribe, esta última con descendencia Olivares, Roldán, Íñigo, Santiago, Dávila, Lemus, Silva, Castillo, Amunátegui, Morán, Moya, Villalón y otras, como también otra probablemente bastante extensa descendencia Hidalgo, que continúa con Urbano, Miranda, Maldonado, Soto, entre otras familias de la zona del Rosario y Alhué.


- La investigación genealógica en Chile en Cuadernos de Genealogía, pág. 50, Hispagen, España,

2012.
















Puedes ver también MI HISTORIA y las CHARLAS que he dado.

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