• Cristián Cofré León

¿Genealogía?

Actualizado: ene 26

La genealogía (genos = raza, familia, casta; y logos = conocimiento, ciencia, razón), se ha definido como una ciencia auxiliar de la historia, y podemos encontrar que su estudio en el mundo es bastante antiguo. La RAE la define tan escuetamente que pareciera que la genealogía es para robots, dice que es la "serie de progenitores y ascendientes de una persona."


Pero la genealogía, como se entiende (o yo la entiendo) abarca más que una lista de antepasados, se trata de conocer sus vidas, ahondar en la historia de la familia, en sus influencias, las relaciones sociales que fueron generando, los trabajos a los que se dedicaban, las enfermedades, etc. Pero todo -y esto me resulta muy interesante- con el telón de fondo de la historia, aquella que relata los macro sucesos, la que habla de un ejército sin preocuparse de quiénes eran esos soldados con detalle, pero es ahí donde entra la genealogía, la que como si tuviera un zoom muy potente, conoce de dónde venían ellos, a veces cuáles eran sus motivaciones y si sobrevivieron. La genealogía estudia esa micro historia y no olvida que todos los grandes cambios los hicieron personas con mentalidades dadas por sus orígenes y vida.


El estudio de las familias no es nuevo. Para los católicos o judíos, que hayan leído el Antiguo Testamento o la Torá, respectivamente, no les resultará extraño que aparezca la genealogía de los descendientes de Adán, o la explicación de cómo se formaron las 12 tribus y qué ramas familiares fundaron cada una. Esos incontables personajes de los árboles genealógicos son destacados y están mencionados numerosas veces. De tal forma que consiguen vincular al pueblo de Israel a un único origen.


Los faraones también procuraban mostrar sus raíces y continuidad de un linaje. Los mitos griegos invariablemente sitúan al lector en el contexto familiar de sus héroes o dioses y así sabemos que Heracles era hijo del dios Zeus y de una mortal. ¡Los gobernantes Incas trazaban su ascendencia hasta el Sol!, cuestión que les brindaba un soporte político-religioso. En fin, las antiguas culturas nos han legado numerosas genealogías, porque para ellas éstas eran parte de su propia identidad.


Y es que el estudio familiar se preocupa de resolver una incógnita crucial y universal de la humanidad: ¿de dónde venimos? Y en parte responde a esa pregunta, puesto que sabemos que para que estemos en este mundo necesitamos de progenitores, y a su vez ellos también, y sus padres, y así por generaciones. Somos el resultado de una muy extensa serie de uniones entre hombres y mujeres.


Ciertamente que la ciencia ha contribuido a que sepamos sobre nuestros orígenes hasta millones de años atrás, cuando apareció el Homo Sapiens. Sin embargo, la mayoría de las veces nuestras interrogantes no apuntan a tanta distancia temporal. A veces, queremos explicar nuestro color de pelo, o de piel, color de ojos, gustos, incluso cuando reconocemos algunos gestos o tonos de voces. Nuestros ancestros cercanos no solo tienen un cierto fenotipo que nos traspasaron en su ADN, sino que también nos legaron sus enseñanzas, costumbres, anhelos; que en parte también obtuvieron de sus mayores.


La genealogía nunca termina. Por una lado, nacen siempre nuevas generaciones, y por otro, cada vez hay más investigadores que descubren nuevos antepasados. Ha contribuido a esto último, sin duda, la mayor facilidad de acceso a documentación de interés, porque más y más archivos están disponibles en internet; estamos viviendo la era de la información, que como toda innovación disruptiva permea en todos los ámbitos para beneficio nuestro. También hay que agregar los estudios genéticos o de ADN, que nos abren una oportunidad única para establecer parentescos y determinar orígenes remotos en el largo recorrido de la humanidad.


Hacer un árbol genealógico es un acto personal, con motivaciones muy disímiles en cuanto a las líneas de investigación. A algunas personas solo les interesará una rama familiar, a otras la genealogía por línea genética, otras personas por línea legal (padres adoptivos, por ejemplo), otros hacen su árbol de forma privada, otros para compartirlo públicamente. Lo importante es que independiente de la forma en que se haga, nos lleve a una validez investigativa, en cuanto a que está sustentado sobre bases sólidas.


Ahora bien, la aproximación a los historias familiares o a la construcción de un árbol genealógico tienen distintos orígenes y muchos de los que han investigado, persiguen diferentes objetivos. He identificado cuatro tipos de interesados, aunque algunas veces una misma persona pertenece a más de un segmento. Son:


1. Quieren obtener doble nacionalidad (de países europeos principalmente).

Más de algún conocido ha estado interesado en juntar los documentos que prueben su descendencia de un inmigrante para obtener doble nacionalidad. Cada país tiene sus propias reglas, algunos permiten cuatro generaciones, otros solo por línea de varón, otros solo si el inmigrante llegó antes de cierto año. En fin, muchas condiciones distintas, aunque todas concuerdan en que se debe documentar la filiación entre el inmigrante, sus hijos, nietos, etc. No siempre es fácil comprobar que el antepasado nació en determinado lugar o que no adquirió la nacionalidad chilena (perdiendo la original). Este perfil de personas normalmente avanzan hasta fines del siglo XIX.


2. Quieren acreditar filiaciones para herencias.

Lo que pasa de forma recurrente es que al fallecer un pariente quedan bienes que pueden reclamar sus herederos u otras veces la familia sabe que cierto abuelo tenía unos terrenos en algún lugar y que podrían reclamar, ¿pero quiénes son herederos? Y he ahí un punto importante, puesto que hay que hacer distinciones legales para establecer quienes tienen derecho y frente a lo anterior, documentar la relación de parentescos; por lo tanto hay que buscar esos documentos que acrediten el vínculo. Normalmente certificados del Registro Civil, o del poder judicial o incluso de alguna Iglesia. Al igual que el anterior, normalmente sus investigaciones llegan hasta fines del siglo XIX.


3. Motivos religiosos.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos días, conocida vulgarmente como iglesia mormona, incentiva a sus feligreses para que salven las almas de sus antepasados. Para esto, deben hacer su árbol genealógico y bautizar en esta Iglesia a sus antepasados. El mandamiento es tan importante para esta iglesia, que ha sido la principal impulsora para dar acceso a documentos de archivos parroquiales de la Iglesia Católica, pero también de archivos civiles de muy diversos orígenes y continentes. Particularmente en Chile su aporte ha sido fundamental para investigadores. Quienes profesan en esta Iglesia desarrollan su árbol genealógico por generaciones acotadas. Sus investigaciones pueden llegar hasta mediados del siglo XIX, en general.


4. Curiosidad o porque sí.

Este es el perfil de interesados que va descubriendo el gusto por indagar sus orígenes por curiosidad, porque quiere comprobar historias familiares, porque le gustaría saber de dónde viene o "porque sí" (como es mi caso). Es el grupo de los que buscan y buscan; descubriendo cada vez más antecedentes de sus antepasados. Y también se pueden subclasificar de acuerdo al avance o interés particular por ciertas épocas:


  • Crecimiento hacia el costado, fundamentalmente son los entusiastas que llegan hasta el siglo XIX, como los anteriores, y se quedan en ese siglo buscando parientes, haciendo crecer el árbol hacia el costado, recopilando fotos, etc.

  • Chile republicano, otros avanzan mucho más y por algunas ramas llegan a comienzos del siglo XIX o fines del XVIII. Normalmente tienen problemas para superar la barrera del inicio de la República y principalmente ocupan fuentes básicas, como la de los archivos parroquiales.

  • Chile colonial, son los que logran avanzar y adentrarse en la época colonial y conquista; por algunas ramas llegan hasta los primeros conquistadores, normalmente manejan varias fuentes documentales (incluyendo el Archivo General de Indias) y tienen un buen acercamiento a la paleografía y un manejo histórico alto.

  • España moderna y medieval, en la mayoría de los casos, los chilenos aunque descendamos de inmigrantes del siglo XIX o XX igual tenemos antepasados de origen ibérico. Los que pasan la época colonial chilena, pueden seguir investigando en archivos españoles; normalmente los dispuestos en el Portal de Archivos Españoles en red (Pares). Manejan muy bien la peleografía y las fuentes españolas, como las Reales Chancillerías o archivos históricos de diversos lugares.

  • Estudios familiares "hacia abajo", normalmente se comienza a hacer el árbol genealógico desde uno hacia los antepasados, pero luego de haber llegado a algún personaje interesante o porque la familia tuvo una trayectoria llamativa o porque ese fue el objetivo inicial al comenzar, hacen el árbol genealógico desde el pasado hacia el presente, desde el fundador o primero conocido hasta lo más cercano a nuestros días; normalmente por líneas en las que se preserva el apellido. Muchos de ellos publican sus trabajos en la Revista de Estudios Históricos o en libros familiares donde se destaca el esfuerzo biográfico de las personas tratadas. Respecto de su conocimiento de fuentes, se encuentran en diversos niveles, dependiendo por lo general de la primera fecha que tienen del fundador de la familia estudiada.

  • Estudios de elencos, algunas veces se aborda la investigación de personas que estuvieron coexistiendo en el mismo espacio o tienen una misma proveniencia. Por ejemplo, el elenco de familias de origen árabe, de vascos, catalanes, franceses, italianos, etc. O familias que se pueden identificar como de un lugar; por ejemplo familias de Colchagua, Santiago, Concepción o de pueblos. Cada familia es abordada como en el punto anterior.

Quizás haya otro, que con ciertos matices puede clasificarse en algunos de los intereses/avances de esta apasionante disciplina.


En general, todos los genealogistas se nutren de la historia como ciencia social, puesto que ayuda mucho a entender las decisiones de nuestros antepasados, así que la mayoría tiene un conocimiento historiográfico que crece en la medida en que avanza su árbol genealógico.


¿Y tú, con cuál grupo te identificas?, ¿por qué te interesa la genealogía?



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