• Cristián Cofré León

Metodología para la Investigación Genealógica

Actualizado: 8 de mar de 2019

Tal como señalé en la primera entrada (Por qué genealogía), el estudio familiar se ha considerado como una ciencia auxiliar de la historia. En ese sentido, cabe entonces definir cómo debemos investigar para que pueda ser considerada como “ciencia” auxiliar, básicamente qué metodología se debe seguir.


El método científico es el que debemos seguir. No quiero plantear una rigidez innecesaria, que para cada información que encontremos tengamos que recorrer todos los pasos del método, pero sí me parece necesario evidenciar que la genealogía no tiene nada de etéreo o de “tincadas”, se va construyendo desde bases sólidas, si no, no se puede avanzar (con avanzar en el sentido genealógico, me refiero a retroceder en el tiempo con más antepasados). Es más, uno de los errores más comunes de principiantes es quedarse con una hipótesis como si fuera la conclusión de ella. Quiero mostrarte qué pasos sigue el método científico para genealogía:


  • Hacer una pregunta (o varias), por ejemplo, quiénes eran los padres, en qué año nació y dónde nació una antepasada.

  • Recopilar antecedentes, los primeros documentos o información oral con datos relacionados.

  • Plantear una hipótesis: mi antepasada debió ser tal, nació en tal lugar en tal año (basado en los antecedentes recopilados hasta ahí).

  • Recopilar más antecedentes, en este caso buscar otros documentos de respaldo que permitan verificar la hipótesis o contrarrestarla.

  • Analizar, se trata de sopesar todos los antecedentes hallados y ver si hacen falta más o se puede seguir al último paso.

  • Concluir basados en los análisis previos hasta llegar a validar la hipótesis o encontrar otra solución.


Como se puede observar, la conclusión está respaldada por una investigación previa, con evidencia que sustente su validez. Es un trabajo arduo, de armar y desarmar puzles. Si sigues leyendo, probablemente te transformes en un detective de las historias de tu familia.


Las conclusiones, por otro lado, deben ser verificables. El autor debe ser capaz de proveer el respaldo para acreditar su afirmación. En internet está lleno de árboles genealógicos sin fuentes documentales, que contienen errores mayúsculos que a su vez inducen a otros a transmitir esas fallas en un círculo vicioso interminable. Aunque la genealogía sea una afición, un pasatiempo no formal; igualmente uno debe preocuparse de hacer las cosas bien, sobre todo si lo va a hacer público. Al menos para mí, es imprescindible que las filiaciones se sustenten con pruebas. Sin pruebas, por ejemplo, aparecen personas que afirman descender de Adán y Eva, con una genealogía no solo inventada, sino que induce al resto a creer que es posible lograr algo así.


Las investigaciones invariablemente parten con uno, y desde allí se hace crecer el árbol genealógico hacia el pasado, no al revés. No puedo dejar de comentar una anécdota con una persona de apellido Flores, ella afirmaba que era descendiente de Bartolomé Flores, el abuelo de la Quintrala, porque tenía el apellido, era colorina y no sé qué más (¿habrá sido mala también?). Bueno, pese a que se ha investigado, no hay descendientes de Bartolomé Flores que transmitieron el apellido Flores, así que si descendía de él, era por otro lado. Pero la única forma de comprobarlo, es haciendo la genealogía desde uno hacia atrás; el resto es especulación, fantasía. Es curioso como muchos creen que su familia proviene de tal personaje solo porque usan el mismo apellido; nada más cuestionable y en el 90% de los casos, totalmente falso.


Se consideran como pruebas válidas los documentos, en la mayoría de los casos manuscritos (certificados, registros notariales, judiciales, etc.), aunque también se incluyen fotos u otros elementos como los diarios personales o información oral, aunque esta última hay que tomarla con cuidado. También se incluyen los resultados de los test de ADN, que comenté en otra publicación. Pero una cosa es importante, las filiaciones se deben sustentar en algo más que un “yo creo”.


A medida que se van obteniendo más antepasados, surgen más preguntas. Claro, aparecen padre y madre de un antecesor y tenemos dos nuevas baterías de preguntas sobre ellos, quiénes eran sus padres, de dónde venían, cuándo nacieron, cómo vivían... ¡Por eso es interminable!


Un ejemplo de cómo opera el método científico aplicado a la genealogía se puede encontrar con el “problema de las edades”.


Uno debe ser capaz de hacer un análisis que permita concluir, no quedarse con la primera hipótesis que se tiene, como se vio en el ejemplo. Es normal ver filiaciones del tipo: encontré un Juan Muñoz en el pueblo X, así que él debe ser el que busco… ¿Cuántos Juan Muñoz habrá?, ¿cómo sabes que es el mismo que buscas?


Aunque parezca majadero, las filiaciones deben contener un análisis que permita concluir lo que se expone. A veces solo hay un documento, pues bien, esa ya es prueba; si es concluyente o no depende de su mérito. Es distinto buscar un nombre extraño en el siglo XVI (Ramiriáñez de Saravia) a uno común en el siglo XX (José González), lógicamente todo hay que sopesarlo.



¿Cuándo se establece una filiación?


Para abordar este punto planteo cuatro elementos que deben estar presentes:


  1. La persona encontrada tiene el mismo nombre que el buscado (más o menos). Por ejemplo, cuando una mujer aparece como Carmen Zúñiga, es muy probable que también se encuentre como María del Carmen Zúñiga o como María Zúñiga. Pero es necesario cotejar la información con otros documentos para entender que se trata de la misma persona y no descartarla a priori porque no tenía exactamente el mismo nombre.

  2. La persona encontrada está en el lugar que debería estar. Por ejemplo, si busco a una persona que fue madre de un niño nacido en Santiago, esa persona debe estar en Santiago. Si dice que nació en Chimbarongo, entonces debería estar ahí (o cerca), no en Quillota.

  3. La persona encontrada nació, vivió o murió, en las fechas que corresponden según mi investigación. Si en mi caso el rango de nacimiento de Juana Nilo estaba entre 1856 y 1863, entonces su bautismo debería estar registrado en ese rango, más o menos, pero no en 1820. Ojo que hay genealogías que se caen fácilmente porque las fechas no coinciden, con hijos nacidos a los 50 años de la madre… biológicamente imposible, o nacidos cuando el padre tenía 10 años.

  4. Existe un documento que avale la filiación, donde se relacione a la persona encontrada con sus padres. En el caso presentado, el documento del cementerio general vinculó a madre e hijo y el certificado de defunción la filió con sus padres. Entonces, al encontrar su bautismo lo hice con la seguridad de que era la misma persona, y así mismo con el matrimonio de sus padres, después.

Entonces, en concreto, ¿cómo sabes si está bien filiada una persona de tu árbol genealógico?


Porque tienes un documento que lo filie, donde salga él (ella) y sus padres; corresponde al nombre y apellido que buscas o sus variaciones, se encontraba en el lugar donde debería estar y las fechas coinciden con la cronología de su vida. Con esos elementos puedes concluir positivamente una filiación. Ahora bien, como habrás notado, no todo es tan simple, ya que siempre hay detalles, por ejemplo, cuando se dice que tal persona nació en Concepción, a veces se refieren a la ciudad y otras veces a la región. Pero esas sutilezas van asimilándose a medida que se investiga. Como en todo orden de cosas, la práctica hace al maestro.


Ya he ido comentando algunas fuentes de investigación al ejemplificar. Más adelante las abordaré con detalle para que les saques el mayor provecho. Lo importante de este post, es que te quede claro que las genealogías se construyen desde uno mismo hacia atrás y con respaldos documentales que sean capaces de sustentar una conclusión respecto de una filiación.


Mi intención es dar un marco metodológico para que cuando presente los pasos a seguir, tengas una mente científica, crítica, ya que de otra forma te puedes equivocar.


Si tienes dudas, ¡escríbeme!


¿Has tenido dificultades con documentos que se contradicen?, ¿investigas con el método científico (aunque no lo sigas rígidamente)?



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