Zoom al ADN chileno

Las investigaciones de los orígenes ancestrales de poblaciones en diferentes lugares del mundo siguen entregando nuevos resultados. En particular, en diciembre del año 2018 se publicó en la revista Nature un estudio relacionado con la apariencia física de los latinoamericanos y la influencia genética de los pueblos originarios, por ejemplo, la morfología de la nariz de los pueblos andinos es distinta a la de los mapuches; cuestión que se ve reflejada hoy en día. También se detectó influencia de origen converso en la genética latinoamericana.


Lo interesante es que a raíz de ese estudio se analizó la composición genética de varios países. Se tomaron muestras de 6.500 individuos nacidos en Brasil, Chile, Colombia, México y Perú dentro de un proyecto denominado CANDELA. Previamente se tomó otra muestra a 2.359 personas de 117 poblaciones de referencia para identificar 5 regiones biogeográficas: nativos americanos, europeos, mediterráneo (este/sur), africanos subsaharianos y asiáticos orientales. Los análisis se basaron en el ADN autosómico.


Todos los estudios tienen limitaciones y áreas para seguir investigando; desde el origen de la muestra hasta las técnicas ocupadas producen diferencias entre una investigación y otra; pero así es la ciencia, avanza de a poco hasta que se va consolidando una visión sobre las materias. Anteriormente, en otro post que publiqué al comienzo de una serie llamada “¿Quiénes somos los chilenos?” me referí a un estudio previo: El ADN de los chilenos y sus orígenes genéticos (2016), con el que esta nueva investigación tiene algunas diferencias.


Antes que se me pase, quiero agradecer a Adolfo Donoso Meneses, miembro del ICHIG, quien me indicó la existencia de este paper al que me refiero hoy.


La muestra chilena se tomó en Arica, con miembros de la comunidad de la Universidad de Tarapacá (1/3) y con militares profesionales (2/3). Es importante notar que esos militares habían nacido y tenían ancestros a lo largo de buena parte de Chile, como también una parte del otro tercio; ya que esta era información que se pedía a los participantes, aunque sí hay mayor presencia nortina en general, respecto de todo Chile.




CHILE


Sobre la investigación del 2016 hay variaciones en los componentes, aunque no tan expresivas, las que se pueden explicar por el origen de las muestras. El estudio actual tiene un 4% más promedio del componente nativo americano y menos del europeo en la misma proporción.



Respecto a los nativos americanos, tenemos al menos 7 grupos de procedencias. Puede llamar la atención el 0,09% maya, pero hay que recordar que en levas para el ejército llegaron también mestizos de esos lugares centroamericanos; el Piamonte andino corresponde geográficamente a una parte del norte de Perú, el Quechua1, Quechua2, Aymara y Colla, corresponde a un sector peruano-boliviano-chileno, básicamente a un territorio central-andino y lo mapuche es de la zona sur-sur del continente.


Entonces, si uno tuviera que resumir, la composición de un chileno tendría un 32% de sangre mapuche y un 17% de nativos nortinos.


Respecto de los europeos, parece muy llamativo que el componente del centro sur ibérico sea tan superior, pero también desde la historia sabemos que gran parte de los inmigrantes españoles venían de Andalucía, Extremadura y Castilla la Mancha (centro sur español) y en menor grado de otros lugares. Sí me parece llamativa la baja proporción del País Vasco, ya que la inmigración desde ese lugar también fue alta durante la conquista, sin considerar la inmigración del siglo XVIII, cuya influencia genética fue muy menor en el total de la población. Este resultado se repite en los otros países; lo que significaría que la mayoría de nuestros antepasados justamente venían de esa zona, que la conquista fue tarea de esos españoles; cuestión que se evidencia con las procedencias de Hernán Cortés, Francisco Pizarro, Diego de Almagro, Pedro de Valdivia… y un sinfín de migrantes.


La influencia de origen sefardita en Chile es levemente superior a la de los otros países del análisis, que se podría explicar porque era un mejor lugar donde esconderse para los conversos, el fin del mundo literalmente. También hay influencia desde el este, probablemente del sector Turco proveniente de los antepasados españoles, al igual que los conversos.


El oeste del África subsahariano aparece de forma natural porque ahí está Guinea, Congo, Angola, Gabón y Camerún, en torno al Golfo de Guinea; lugares de la mayor proveniencia de esclavos. La participación de lo africano profundo en Chile es menor que la de los otros países, lo que concuerda con la pequeña llegada de ellos (por un tema económico fundamentalmente).


Por último, lo asiático es reciente y centrado en el norte de Chile, todavía muy marginal para tener una relevancia mayor.


Esperaría que nuevas investigaciones permitiesen desagregar más la proveniencia de pueblos nativos; quizás los mapuches se puedan abrir en otros pueblos, aunque no lo tengo claro; quizás aparezcan otras referencias más australes, sin embargo parece poco probable si se revisa la historia y la extinción documentada de este grupo (aunque en los estudios genéticos abundan sorpresas).


Me parece que las investigaciones centradas en muestras de todo Chile, incluido el sur, la isla de Chiloé y la isla de Pascua, nos darán mayor completitud para entender cómo nos fuimos formando los chilenos.


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