Fundadores de Rancagua

Actualizado: mar 1

Qué año más entretenido para la genealogía e historia! Aparte de la serie de tomos de los Vascos de Francia en Chile, de Patricio Legarraga; el libro de Los Celis de Carlos Celis, hoy tenemos la muy buena noticia que llega de la mano de Patricio Díaz: "Vecinos fundadores de la villa de Santa Cruz de Triana 1743-1818, volumen uno: el damero fundacional 1743-1744".


Con 128 páginas nutridas de información especialmente importante para quienes trabajen en historia local y por supuesto, historia familiar; este libro es un mar de los más variados datos sobre los primeros vecinos de aquella villa, que hoy a crecido tanto que es una de las ciudades más importantes del país, siendo capital regional. Si bien perdió su nombre español, permaneció el que por el peso de la costumbre y milenaria antigüedad legaron generaciones tras generaciones sus habitantes, Rankawe, algo así como un lugar de cañas o cañaveral.


Patricio Díaz, con su seudónimo Ebles Mancer no es nuevo ni en la investigación histórica y genealógica, ni en la escritura de libros sobre Rancagua, ya que a fines del 2019 publicó "Rancagua. Relatos de una ciudad histórica" y anteriormente, en el 2016, "Diócesis de Rancagua (1541 - 1800). Desarrollo histórico de sus parroquias". Quizá está demás decirlo, pero los tengo todos, incluido este nuevo libro.


Plano extractado del libro

Siguiendo la corriente fundacional del siglo XVIII, don José Antonio Manso de Velasco, gobernador del Reino de Chile, dio orden para que el 5 de octubre de 1743 naciera esta villa situada al sur de la capital. Rápidamente se delinearon las cuadras, en forma de Damero, forma tan características de las ciudades hispanas. El terreno había pertenecido años ha al cacique don Tomás Guaglén, así que uno de sus descendientes estuvo presente aquel día inaugural. Se establecieron 64 cuadras, que podían albergar cuatro solares cada una. Como siempre ocurre, las fundaciones son procesos, no hay nada que por decretarse se cumpla inmediatamente, porque tampoco había una notable voluntad para ser parte de una villa; usualmente lo urbano va adquiriendo densidad demográfica con el tiempo (si es que prospera).


El ejercicio que nos presenta Patricio es de una complejidad y minuciosidad que destacan de forma notoria. Biografiar a los primeros vecinos, establecer sus vínculos familiares y descendencia, además de dar un recorrido claro por las calles y solares de entonces; tiene suficientes méritos para que queramos descubrir ese pasado. La calidad de la investigación, cuestión que rescato siempre, es alta y además abunda en datos muy poco conocidos. A Patricio le significó 5 años de vistas y revistas, de lecturas y relecturas fundamentalmente de fuentes primarias, para armar este puzle de solares y cuadras que pone a disposición de todos nosotros.


Rememora este trabajo a uno que don Juan Luis Espejo realizó para la villa de San Felipe el Real hace varias décadas, estudios de elencos que para mi gusto son de los más llamativos de seguir.


Y si estás pensando que quizá no sea de tu interés Rancagua en particular, créeme que en el estudio histórico-genealógico los cabos sueltos aparecen por cualquier lugar y lo más probable es que después te arrepientas de no haber adquirido este libro, que por lo demás está a un precio que no da cuenta de las horas involucradas (CLP $5.000), pero que permitirá a muchos chilenos acceder a tamaño trabajo.


El libro lo encuentras exclusivamente en formato digital y basta con escribirle a su propio autor para que te indique los pasos para que esté en tu correo: eblesmancer@gmail.com.


¡Si seguimos a este ritmo, será el año de la genealogía chilena!


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