• Cristián Cofré León

Los SILVA

Actualizado: sep 13

Este apellido es uno de los más frecuentes en la península ibérica, tanto en Portugal como en España. En Chile ocupa el octavo lugar entre los más utilizados. Se trata, por tanto, de un apellido muy extendido.


El llamado príncipe de los genealogistas, don Luis de Salazar y Castro, dedicó una de sus obras más valiosas justamente a “La casa de Silva”. Si algo tenía claro este investigador es que su mención era antigua, inclusive se podían encontrar sus rastros en la resplandeciente Roma, donde los Silvio, Salvio, Sila, Silano y Silvano dejaron huella, “tuvo Roma de estos apellidos muchos cónsules, tribunos del pueblo, cuestores, ediles…”.


Desde luego, el ilustre genealogista no estableció ninguna filiación hasta aquellas épocas, pero sí expuso que era antiguo también en la península y que varios de este apellido alcanzaron importantes dignidades. Por lo extendido, y si su origen estuviera en el nombre Silvio, sin duda que hay múltiples troncos de linajes Silva.


Particularmente, a Chile antes de 1565 ya habían llegado 7 personajes del apellido. Uno de ellos, llamado Amador de Silva dejó descendencia femenina, pero que pudo perdurar su apellido en la familia colonial Núñez de Silva, ya que algunos de sus miembros omitieron el “Núñez”.


En 1570 llegó a la conquista Miguel de Silva, quien había nacido en Ciudad Rodrigo y dejó descendencia que no se ha podido conectar (aún) hasta el día de hoy que mantengan el Silva. Una de las cosas interesantes, es que se ha sostenido que provenía de la familia Gómez de Silva, descendiente de la Casa Real portuguesa. Sin embargo, las pruebas de su filiación datan de 1794, más de 200 años después de su llegada y por otro lado, hay una cuestión importante y es que nunca usó el “don”, que estaba reservado para hidalgos notorios o pertenecientes a la nobleza, como era el caso de los Gómez de Silva. A lo sumo, desde mi punto de vista, podría ser hijo natural de quien se ha reputado como su padre, don Diego López de Silva. Miguel alcanzó importantes posiciones en el ámbito militar y en la sociedad de entonces, pero como decía al comienzo, no hay constancia de que haya descendientes Silva en la actualidad.


Otra de las familias Silva, pero que sí dejó descendencia con su apellido al día de hoy es la fundada por Diego Méndez de Silva, quien llegó a Chile en 1576, en la expedición que había comenzado organizándose tres años antes y cuyas peripecias pretendo publicar en un libro este año (¡estoy feliz!). Los descendientes de este personaje se establecieron primeramente en la zona norte de Santiago, para ir desplazándose durante las siguientes generaciones a toda la quinta región. Son los “Silva de Aconcagua”. El apellido se transmitió también por línea femenina en los “Jiménez de Silva”, que abandonaron el Jiménez. Las dos ramas están tratadas en los tomos I y II de Familias Fundadoras.


En la misma línea que la anterior, con sucesión de apellido Silva hasta hoy, está la familia fundada por Juan de Silva Bohórquez o Borges, a comienzos del siglo XVII. Sucesión que está tratada en Familias Fundadoras II. Sus descendientes se radicaron fundamentalmente en la zona de Colchagua (Guacarhue) y el Maule (Talca), son conocidos como los “Silva de Talca”, porque en esa ciudad se arraigaron y participaron del gobierno local por varias generaciones. Por sus líneas legítimas y naturales había un dicho que decía que:


“Hay Silvas que silban bien y Silvas que silban mal”

Hay otros Silva que dejaron familia en el siglo XVIII, como Francisco Antonio de Silva Rocha, portugués y muchos otros que no se han investigado.


En esta oportunidad me detendré en otros Silva, que al menos he rastreado hasta bien avanzado el siglo XIX, los podría catalogar como los “Silva de San Pedro”, que parten en Santiago y se establecen en aquella doctrina y luego se distribuyen por otros lugares cercanos. Un genealogista con quien he intercambiado bastante información sobre esta familia es Carlos Silva Castillo, a quien agradezco sus aportes en esta investigación, sobre todo en varias hipótesis y filiaciones de los siglos XVII y XVIII.


FILIACIÓN SILVA (en San Pedro)


I. JUAN DE SILVA LÓPEZ.


Vivió en Santiago de Chile, donde contrajo matrimonio por 1640 con María Arias, quien podría ser hija de un Juan Antonio Arias contemporáneo de los anteriores y que también se movilizó por los mismos lugares de sus hijos. Nada más se sabe de ellos. Padres de:


  1. Juan Antonio de Silva Arias, bautizado en Santiago el 24-IX-1643.

  2. Francisco de Silva, que continúa.

  3. Polonia de Silva Arias, casó por 1680 con Lorenzo Chacón, con varios hijos bautizados en San Pedro y que tuvieron descendencia Chacón en Malloco, Melipilla y alrededores.

  4. Pedro de Silva Arias, contrajo matrimonio el 2-II-1687 en Chocalán con Magdalena Sandón (Ossandón) y fueron padres de: Francisca, Ascencio y Eusebio, quien casó dos veces; la primera con Isabel Otazo Villalobos (1720) y la segunda con María Josefa Martínez (1735). Las siguientes generaciones estuvieron en San Pedro y también se expandieron por lugares vecinos, hacia el norte.

  5. Ana de Silva (López) Arias, casó por 1685 con Juan de Carvajal, y dejó descendencia legítima y natural. Testó en 1722 en Santiago.

  6. Miguel de Silva (López) y Arias, alférez natural de Santiago. Recibió dote para casarse con Juana del Corral Obregón, en 1681 (llamado Miguel de Silva y López). Testó el 27-VI-1693 en Tagua Tagua, pidiendo ser sepultado en San Francisco de Malloa. Había casado una segunda vez con Catalina Riquel, con un hijo llamado Miguel, del que no he tenido más noticias.

  7. Nicolás de Silva y Arias, natural de Chocalán. Casó en El Sagrario en Santiago el 20-XII-1691 con Úrsula Aliste y Gaona, h.l. de Esteban, de los Aliste ya publicados, y Nicolasa.

II. FRANCISCO DE SILVA. Nació en Chocalán, junto al río Maipo, por 1650.


Siempre sospeché que pertenecía a esta familia, de Juan de Silva López y María Arias, y gracias a una dispensa por parentescos de descendientes, efectivamente pude confirmar esta hipótesis (dato que me facilitó Carlos Silva Castillo). Francisco adquirió tierras en Loica, en un paraje junto a la propiedad de Santiago Núñez de Céspedes y Alonso Quiroz, llamado Llancai.


Era teniente de milicias y casó por 1680 con Melchora Morales Iturrieta, quien había nacido en Chiñihue (El Monte), aunque su familia se radicó en la estancia Corcolén, que estaba dentro de la doctrina de Malloa (donde vivió Miguel de Silva López, hermano de Francisco). Los padres de Melchora eran Juan de Morales Quiroz o Guirao, que podría pertenecer a la familia de Alonso de Córdoba y su suegro Diego Sánchez de Morales; y Clara de Iturrieta, descendiente del fiscal de la Real Audiencia de Concepción, Álvaro García de Navia y de Leonor Corral, probablemente india peruana, entre otros.

Hijos:


  1. Francisco de Silva Morales, que sigue.

  2. Francisca Silva Morales, casó en 1700 con Francisco Jerez Quiroz, el fundador de los “Jerez de San Pedro”, dejando una crecida descendencia. Francisca falleció en 1718.

  3. Nicolás Silva Morales, bautizado en 1688.

  4. Bernardo Silva Morales, bautizado en 1690, vivió en San Pedro y luego fue vecino fundador de la villa de Alhué. Casó dos veces, la primera con María Ortega y la segunda vez con Petronila Verdejo en 1743 y falleció en 1775. Entre sus dos matrimonios tuvo a nueve hijos (dos del primero), que dejaron prole que continuó con apellidos Silva, Severino y Plaza.

  5. Francisca Javiera Silva Morales, bautizada en 1699. Casó con Diego Ulloa y tuvieron un hijo.

  6. José Silva Morales, bautizado también en 1699.

  7. Feliciana Silva Morales, quien nació en 1693 y casó en 1708 con Andrés Núñez de Céspedes, familia que comenté en otro post. Testó en Melipilla en 1765.


III. FRANCISCO DE SILVA MORALES. Nació en Chocalán por 1680.


Testó en la estancia Llancai, de su propiedad, el 29-XI-1736, pidiendo ser sepultado en el Colegio de Bucalemu y amortajado con el hábito de San Francisco. Tenía 30 mulas mansas y 20 cargas de costales, más ovejas, vacas y otros animales. Tenía dos cucharas de plata con dos platos del mismo material, “una espada con su talabarte”, “una casaca de carro de oro, con su botonadura de plata de los que se usaban antiguamente”, capote, medias de seda, chupa, calzones, camisa y dos ponchos. Más tinajas, botiajas, candeleros de cobre, un par de zapatos y medias… Nombró albaceas a su esposa y a su hijo Pedro.

Casó en San Pedro de Melipilla el 7-VI-1701 con Luisa Villalobos Bastidas, hija legítima de Blas Villalobos, natural de Santiago y de María Bastidas, Díaz, Hernández o Rodríguez, nacida en Santo Domingo. Fue dotada con 200 ovejas, 60 mulas chúcaras, más mulas, yeguas, cabras y ella “vestida y con saya, mantilla, cama…”

Padres de:


  1. Pedro Silva Villalobos, quien casó dos veces, la primera con Petronila Hernández y la segunda con Narcisa Marambio Vilches (1743), quien pertenecía a la familia Marambio ya estudiada; con amplia descendencia de ambos matrimonios y por varones que mantuvieron el apellido Silva hasta bien avanzado el siglo XIX, por lo menos.

  2. Antonio Silva Villalobos.

  3. Bernardo Silva Villalobos, bautizado en 1710.

  4. Santiago Silva Villalobos.

  5. María Pascuala Silva Villalobos, bautizada en 1715.

  6. Catalina Silva Villalobos, bautizada en 1702. Casó en 1719 con Miguel Santibáñez Salinas, de la familia fundada en el siglo XVI; con varios hijos que vivieron fundamentalmente en San Pedro. Catalina fue dotada con cien ovejas, 12 vacas de vientre, 5 mulas chúcaras de tres años, 4 cabras, ella vestida y con su cama.

  7. Josefa Silva Villalobos.

  8. Gertrudis Silva Villalobos.

  9. Isidora Silva Villalobos.

  10. Josefa Silva Villalobos (otra).

  11. Dionisia Silva Villalobos, bautizada en 1714. Casó en 1733 con Miguel Madureira o Maureira, con quien fue madre de al menos dos hijos. Fue dotada con 103 ovejas, una nadadilla de yeguas de 26 animales de dos años para arriba, 20 pesos, dos mulas chúcaras, un novillo de matanza, una bombilla de plata y 5 cabras.

  12. Pascuala Silva Villalobos, bautizada en 1718.


Una hipótesis que manejo para esta familia es que el primero que menciono descendiera de Miguel de Silva, el que señalé al comienzo, por algunas consideraciones; la primera es que de ser Gómez de Silva, el uso del López también era común en esta línea; lo segundo es que uno de los hijos de Juan de Silva López se llamó Miguel, nombre característico de ese linaje; en Tagua Tagua a comienzos del siglo XVIII vivió un Pedro Gómez de Silva, que luego dejó descendencia en Alhué y en ambos lugares estuvieron los descendientes de la línea tratada, y por último, a Nicolás Silva Morales lo bautizó en San Pedro el cura de Peumo don Diego de Silva, que es descendiente de Miguel (Gómez) de Silva, lo curioso es que haya viajado a otra parroquia para oficiar el bautismo, situación que no se vuelve a repetir según se ve en los registros: esto puede evidenciar algún vínculo sanguíneo. Pero, todo está en proceso.


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