• Cristián Cofré León

Huellas y documentos para la genealogía

Actualizado: 3 de ago de 2019

La primera parte de este manual de genealogía que he estado construyendo, se centró en presentar -desde un punto más conceptual que práctico- lo que es genealogía, su metodología, alcances y lo necesario para entender la composición de los chilenos en cuanto a la historia de las migraciones. Además de lo anterior, presenté un marco de lenguaje para que, entre otras cosas, permitiera entender la diferencia entre apellidos y familias, como también los mitos más comunes en torno a la genealogía. Por otra parte, y de forma más práctica, me adelanté con una serie sobre ADN y genealogía porque me pareció relevante su impacto en el devenir de los estudios familiares y porque este año ha habido un crecimiento realmente interesante en cuanto a tests de ADN de chilenos.


El segundo capítulo de este manual irá adentrándose cada vez más en la práctica. Mi objetivo es que puedas partir una investigación genealógica desde cero.


Antes de comenzar, quiero recalcar que en todo momento me refiero a genealogía, que nada tiene que ver con ancestrología, cartas astrales, astrología, oráculos, ni nada cercano a temas esotéricos. Como plantee, su metodología de trabajo se basa en el método científico, donde uno hace hipótesis y las prueba con evidencias mayormente documentales. Las investigaciones genealógicas requieren de rigor, de validaciones de información para confirmar los supuestos; el árbol genealógico se debe construir con bases sólidas que tienen que poder ser comprobables por terceros. Si cualquier persona NO pudiera verificar un dato, entonces no puede ser considerada válida. Personalmente apunto en todo momento a que se tome en serio esta disciplina. ¡Pero en ningún caso debe ser aburrida!


No se trata de armar un árbol genealógico con nombres y apellidos y muchas fechas comprobables, para nada, la genealogía para mí es más parecida a “Cien años de Soledad”, que por si no lo has notado es un libro que retrata la historia familiar de los Buendía. Desde luego, no vamos a escribir con la pluma de García Márquez, ni probablemente con la temática que expone, pero la genealogía debe ser una “historia”. Imagínate que puedas contarla a tus hijos y ellos puedan transmitirla agregando su parte. Debería ser lo más parecido a una crónica de la familia, donde debe haber énfasis en las biografías de los antepasados. El desafío entonces, no sólo es encontrar nombres y fechas, sino trazar sus historias. ¿Te interesa tomar el desafío?


Huellas


Yendo al tema que hoy nos convoca, cuando hablo de huellas o pistas que dejaron nuestros ancestros, me refiero a los documentos que respaldan sucesos, desde filiaciones hasta eventos que pudieran parecer no tan trascendentes, pero que también fueron parte de sus vidas.


Para entender concretamente a qué me refiero con nuestras huellas, ejemplificaré con un hombre nacido por 1920, hace casi 100 años, que podría ser tu padre, abuelo, o bisabuelo. Trasladémonos a esa época, y mientras te imaginas cómo sería, yo te describiré lo que pudo pasar con él:


"Nació probablemente en casa de sus padres. Al año o antes, fue bautizado. Tenía varios hermanos, de los cuales pocos llegaron a la adultez. Se confirmó (sacramento católico) con poca edad. Dedicó su vida laboral a trabajar en algún servicio público, o de orden, o era militar, o quizás emprendió su propio negocio; o quizás trabajó en la minería o la tierra, pudo ser pescador, mayordomo o dueño de una hacienda. Hay múltiples opciones.

Se casó durante la década del 40 y tuvo unos 6 hijos. En la década del 50 adquirió su casa, quizás hasta un auto más adelante. Fue ascendiendo en su trabajo, dio la mejor educación que pudo a sus hijos y si le fue bien económicamente, adquirió otro inmueble. Mientras tanto, fallecieron sus padres y dividieron la herencia entre sus hermanos. Ya cercano a la muerte, hizo su testamento, y falleció en la década de 1990, y antes que su esposa."


Este ejemplo figurado muestra, en forma un poco oculta, los elementos que necesitaremos más adelante, los registros o documentos que representan nuestras huellas:


1. Inscripción de Nacimiento en el Registro Civil. Todos los nacidos eran inscritos, entre unos pocos días y un par de meses (en general), y esos certificados/actas están. Allí se señalan los padres y breves datos sobre ellos (casi siempre).



2. Registro de Bautismo. Lo mismo que el anterior, son registros que se conservan (dada la época) en las parroquias. Allí aparecen los padres y padrinos.

3. Registros de trabajo, si trabajó para algún organismo estatal, incluidos las ramas militares y de orden, profesores, etc. hay registros que se pueden solicitar; hojas de vida, por ejemplo (vía Ley de Transparencia).

4. Registros de compra-venta. Al hacer una transacción como la compra de una casa, se debe efectuar previamente una escritura de compra-venta, la que se hace ante notario.

5. Registro del Conservador de Bienes Raíces. Luego de hacer la escritura notarial, se debe registrar en el Conservador de Bienes Raíces, para que tenga validez frente al Estado.


6. Inscripción del matrimonio. La realiza un oficial del Registro Civil. En la inscripción se detalla los nombres de los padres de ambos contrayentes, más la constancia de los testigos, fechas, etc.

7. Registro de matrimonio. En la parroquia donde se efectuó el enlace. También aparecen padres y padrinos; y podría haber más registros en torno a este sacramento.

8. Partición de bienes por muerte de sus padres. Es necesario realizar la posesión efectiva ante un juez, por lo que debió quedar registro judicial; además, se debía publicar en el Diario Oficial.

9. Si hizo testamento, este se encuentra en la notaría. Allí generalmente se señalan los padres, matrimonio e hijos del testador; además de sus bienes lógicamente.

10. Registro de padrón electoral. Si alcanzó a votar en alguna oportunidad, pudo dejar registro en el SERVEL (Servicio Electoral).

11. Inscripción de defunción. Se realiza en el Registro Civil, al igual que las otras. También aporta información de sus padres y matrimonio; además de otros datos como edad y causa de muerte.

12. Registro de sepultación. Este se encuentra en la iglesia donde tuvo la misa de defunción.

13. Registro en el Cementerio. Cada ingresado se registra, y se deja constancia de algunos datos más.


Para la mayoría de estos documentos queda una copia para la persona, o en la defunción para los familiares. Así que, no es de extrañar que encontremos libretas de matrimonios, o escrituras entre lo que dejaron nuestros antepasados. Lo importante es que otra copia queda en el lugar donde se hizo el trámite. Acá no evidencié las fotos que pudo sacarse la persona durante su vida, ni algunas otras compras, ni demandas recibidas o hechas, ni cuando inscribió a los hijo o fue testigo, padrino, etc. Ni tampoco si pertenecía a otra Iglesia o no. Porque pudo haber bastante más.


Esto es solo un ejemplo, promedio, pero que deja en evidencia una buena cantidad de información sobre las personas, sobre nosotros mismos. Es cuestión de que hagamos el ejercicio de buscar nuestros certificados de nacimiento o matrimonio, o escrituras por compra de autos o casas, o sociedades comerciales… A futuro, seguramente nuestros hijos hasta podrán conocer dónde hemos estado un día cualquiera.


Lo importante acá, es saber que existen muchos lugares donde buscar información. Pero, a medida que vamos avanzando en antepasados, los tipos y registros de información documental se hacen más escasos.


Documentos vitales


Hay dos tipos de documentos, aquellos que conforman una columna vertebral, lo mínimo necesario para situar a los antepasados, y los mencionaré como documentos vitales, mientras los otros serán los complementarios:

  • Registros de nacimiento y/o bautismo

  • Registros de matrimonio

  • Registros de defunción y/o sepultación

Con ellos uno tiene a la persona estudiada en las etapas de la vida que genealógicamente son las más útiles para conocer dónde estaban, cuándo y con quiénes.


Documentos complementarios


Si los anteriores son la columna vertebral; los músculos, la carne, son los documentos complementarios, aquellos que nos dicen sobre los eventos de aquellas personas. Si alguien compró alguna propiedad, dónde pudo trabajar, si afrontó juicios y por qué; qué bienes tenía, tratos comerciales, etc.


Los documentos complementarios son imprescindibles para hacer la “historia” de la familia.


Frecuentemente veo cómo quienes están haciendo su árbol genealógico se centran exclusivamente en los documentos vitales y nada en los complementarios. Con ello obtienen lo básico para dibujar un árbol genealógico, que puede ser un objetivo plausible perfectamente; pero que no alcanza para hacer la historia familiar y es apenas un ápice de las posibilidades de la investigación genealógica.


Además, los documentos complementarios son también indispensables para avanzar en la investigación de antepasados, ya que en la inmensa mayoría de los casos no se puede seguir retrocediendo en el tiempo sólo con documentos vitales.


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